Desde hace algún tiempo, cada vez que voy a la Iglesia con motivo de la celebración de alguna boda o de alguna comunión o de algún bautizo, no puedo evitar pensar en el papel protagonista y un tanto exhibicionista que juega el cura durante la celebración de dicho acto. De ahí que haya titulado este artículo “El cura como frontman”. Todo el mundo permanece en silencio observándole mientras que el cura (centro momentáneo del universo) se pasea, gesticula y habla empleando un micro que contribuye a que su voz reverbere aún más dentro de aquel espacio de techos altos y abovedados que es la Iglesia. También cada vez más los templos se preocupan por la incorporación de tecnología punta y no es infrecuente el uso de los audiovisuales cuyo objetivo primordial es acercar la imagen del clérigo a la pupila de los fieles de manera que su figura se termina de perfilar como la de un personaje mediático con aura de icono.

Pues bien, cada vez que voy a la Iglesia no puedo evitar meterme en el pellejo del cura y es que una de mis principales virtudes (modestia aparte) es la de la empatía… Leer el resto de esta entrada »

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