Cuando lees El filo de la navaja de William S. Maugham no puedes dejar de pensar en Larry durante días. Larry, en el fondo, nos cae bien a todos y todos tenemos un Larry dentro que quiere largarse a conocer mundo con la finalidad de conocerse a sí mismo y todo hijo de vecino queremos pasar una temporada en la India y experimentar el nirvana. Cuando lees On the road sientes que es posible ser libre. Solamente hace falta un poco de valor y una mochila y tener amigos tan locos como Neal Cassady. Solamente tengo que leer cualquier libro de Loriga, preferiblemente Héroes o Caídos del cielo, para quitarme quince años de encima y volver a mi cuarto en Calle La Unión y rescatar todos los olores y todas las sensaciones de aquella etapa de mi vida… Leer el resto de esta entrada »

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