En ocasiones veo osos polares. Esta noche, sin ir más lejos, he vuelto a soñar con uno de ellos. Según repite hasta la saciedad Freud en su libro La interpretación de los sueños, los sueños son siempre realizaciones de deseos. Se ve que deseo un oso polar o, más bien, que el oso polar es la metáfora -o empleando la terminología freudiana-, el contenido manifiesto de algo que subyace en mi subconsciente y que sería el contenido latente, el cual yo tendría que desenmascarar por medio de la interpretación minuciosa del sueño. Últimamente sueño más o, mejor dicho, me acuerdo más nítidamente de lo que sueño. Pero me cuesta la vida traducir en algo coherente ese dialecto onírico tan rico en imágenes y de marcado corte surrealista. Es como si todos los guiones de mis sueños los escribiese Buñuel. Y supongo que la dificultad radica en que yo no tengo tanta paciencia como Freud ni consumo cocaína para aliviar la renitis. Pues bien, esta noche, inmediatamente después de soñar con el oso polar… Leer el resto de esta entrada »