Si partimos de la base de que resulta imposible leer todo lo que se publica, a uno no le queda más remedio que tratar de buscar alguna o algunas estrategias que le permitan decidir, con más o menos fortuna, qué lecturas merecen o no que les dediquemos nuestro preciado tiempo. Hay quien lee sistemáticamente todos los libros de un autor determinado y, de paso, lee sistemáticamente todos los libros de otros autores que algún crítico o algún lector amigo haya puesto en consonancia estilística o temática con ese autor determinado. Hay quien se fija fundamentalmente en las portadas y quien se fía devotamente de las listas de ventas que publican los suplementos culturales. Y, por supuesto, hay quien directamente no lee pero ésa es otra historia; no en balde, hace poco descubrí en Internet… Leer el resto de esta entrada »

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