Si os soy sincero me interesa sobremanera la ciencia. Me interesa saber que al desplazarse un sólido en el interior de un fluido aparece una fuerza resultante llamada de resistencia hidrodinámica, que tiene dos componentes: una anti-paralela al movimiento, debida a las fuerzas viscosas (resistencia) y otra perpendicular al flujo denominada fuerza de sustentación. Me siento mal cuando pienso que las cosas suceden a mi alrededor y yo simplemente las presencio o las padezco pero no soy capaz de encontrarle una explicación lógica al fenómeno. Pero, claro, si quieres encontrarle una explicación lógica a todo y quieres poder explicarlo todo, resulta que tendrás que pasarte más tiempo estudiando que viviendo aunque bien es verdad que estudiar es también otra forma de vida [más o menos divertida] pero forma de vida a fin de cuentas. Tal vez gran parte de mis problemas se resolverían si fuese capaz de llevar una existencia más despreocupada. La cuestión es que estamos rodeados de fenómenos y que el hecho de que algunos no tengan una explicación clara ahora no significa que respondan a causas mágicas sino, simplemente, que la ciencia aún no ha avanzado lo suficiente…

Cambiando de tema, cada vez que empleo el vocablo fenómeno me acuerdo de mi padre ya que él solía emplearlo con relativa frecuencia. Solía decir que éste o aquél tipo era un fenómeno, indicando que hacía increíblemente bien alguna cosa. Me interesa saber que la fuerza con que se atraen dos cuerpos de diferente masa únicamente depende del valor de sus masas y del cuadrado de la distancia que los separa. Pero, sin lugar a dudas, lo que más interés y curiosidad despierta en mí es saber cómo podría construir una máquina para viajar en el tiempo, concretamente al futuro. Y la respuesta a esta pregunta la he encontrado en un libro titulado Los viajes en el tiempo y el universo de Einstein del astrofísico y matemático Richard Gott. Este tipo sí que es un auténtico fenómeno. Y alguien podrá preguntarme qué coño se me ha perdido a mí en el futuro y la única respuesta honesta que podría dar es que no lo sé y que, precisamente por eso, tengo la intención de ir a buscarlo. Otra cuestión clave sería: ¿para qué ir en busca del futuro cuando el futuro suele llegar por sí solo? Supongo que esta pregunta encontrará respuesta por sí sola para todos aquellos a los que la espera les provoque una casi insoportable impaciencia. Además, cuando hablo de viajar al futuro, no me refiero a desplazarme diez o doce años en el tiempo sino más: poder desplazarme a un futuro en el que yo ya habría muerto salvo que la ciencia hubiese encontrado un remedio contra la casi siempre inoportuna y triste mortalidad.

Con la intención de mantener un poco la intriga y también para que ninguno de vosotros se me adelante y se largue al futuro antes que yo, esperaré al siguiente post para informar acerca de ‘los pasos que hay que seguir para construir una máquina del tiempo’. No diré que se trata de algo sencillo, y mucho menos barato, pero lo realmente increíble es que se trata de algo POSIBLE…

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