Me apetece salir al extranjero pero no me apetece coger un avión. Volvemos al manido asunto de que casi todo en esta vida posee ventajas e inconvenientes. Otra asunto que suele acarrearme algún que otro quebradero de cabeza es el relativo a la elección del destino. Todos los destinos me parecen atractivos pero el problema radica en que yo, a diferencia de dios, aún no poseo el don de la omnipresencia y, por tanto, no puedo estar en varios sitios a la vez y las vacaciones de las que dispongo así como el presupuesto para invertir en las mismas son limitados. En fin, que toca elegir, escoger, cribar, toca tomar decisiones… La mayor parte de la vida se nos va tomando decisiones. Si tuviese que definir en una frase escueta a nuestra especie diría que somos los animales avocados a tomar decisiones. Volvemos al manido asunto de la voluntad que también posee ventajas e inconvenientes y a lo que los psicólogos llaman conflictos motivacionales. Y volvemos al asunto que trataba en un post inmediatamente anterior titulado ‘I wanna be a tree’ relativo a mi pretensión de reencarnarme en un árbol en una vida futura para ver reducida al mínimo mi capacidad decisoria. Si tuviese que definir, no ya a mi especie, sino a mí mismo como ser humano particular diría que soy el hombre indeciso que duda y duda incluso ante la más tetuda porque, a diferencia de lo que suelen pensar las mujeres, a la mayor parte de los hombres no nos gustan las tetas excesivamente grandes que no podemos abarcar casi en su totalidad con una de nuestras manos. La cuestión es que cuando tengo ante mí varias alternativas y todas me resultan atractivas tiendo a bloquearme y tiendo a rebotar entre una y otra opción como si fuese una bola de acero dentro de una máquina de pinball.

Todo esto viene a cuento de que aún no he empezado las vacaciones y ya estoy empezando a segregar ansiedad como si fuese el perro de Pavlov segregando saliva. Las grandes preguntas existenciales que me atañen a día de hoy podrían resumirse en: ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Con quién? Esta mañana he titubeado bastante durante la hora del desayuno ya que no sabía qué pitufo pedir y tampoco sabía si prefería tomarme un sombra o un mitad o una nube. Algunos problemas, como por ejemplo el relativo al café, se resolverían si me fuese a vivir a otra provincia ya que, por ejemplo, en Madrid, si pides una nube te encierran en un manicomio, pero en Madrid me vería envuelto en otro tipo de dilemas existenciales igualmente jodidos y complejos, como por ejemplo tener que escoger cada fin de semana entre una oferta de conciertos tremendamente atractiva. ¿Cómo coño puede uno escoger, por ejemplo, entre ver a The Mars Volta o a Blonde Redhead? Creo que lo mejor que podría hacer para zanjar tanto sufrimiento de una vez por todas sería quitarme la vida pero el problema llegados a este punto sería escoger entre las distintas formas posibles de suicidio. Veréis, no se trata de una cuestión baladí. Puedes suicidarte arrojándote desde un octavo piso (ya que lo del primero casi nunca funciona y puede dejarte secuelas que hagan que tu vida sea aún más jodida que antes del intento frustrado de suicidio), puedes pegarte un tiro en la boca con una escopeta de caza al estilo Cobain (este método me resulta atractivo básicamente porque soy fan de Nirvana), o puedes colgarte del techo como hizo Ian Curtis. También puedes tomarte un bote entero de somníferos y tener una muerte lenta e indolora (este método es ideal para cobardes) y también puedes suicidarte empleando la espada de un samurai. Otro método es irte a La Palmilla y pegarle una patada en la espinilla a un gitano y después atenerte a las consecuencias.

La cuestión es que me conozco y tardaría tanto tiempo en escoger que al final terminaría muriendo de aburrimiento o de muerte natural. En fin, que he decidido suicidarme de muerte natural. Y, por favor, ahora que he compartido con vosotros mis intenciones y sabiendo que me tenéis en alta estima, os ruego que no os preocupéis por mí ya que lo mismo hasta duro más que alguno de vosotros ya que acostumbro a llevar una vida bastante sana. Es verdad que no hago deporte, pero también es verdad que nunca le he pegado un palo al agua en el sentido de que nunca he trabajado en la obra ni en el campo con lo cual mi desgaste físico ha sido bastante pequeño. Os diría que mi existencia ha sido fundamentalmente psíquica y lo cierto es que esto último también desgasta. No en balde se habla hasta de las causas psicológicas de enfermedades como el cáncer. Todo lo que estoy comentando ahora acerca de mi muerte podría entrar en contradicción con un post que publiqué hace algunos meses titulado ‘Confieso que soy inmortal’ pero realmente la contradicción no es tal si tenemos en cuenta que he comentado más de una vez que me considero un hombre lleno de contradicciones con lo cual la autodefinición con respecto a mi persona quedaría así: soy el hombre indeciso repleto de contradicciones que ha decidido suicidarse de muerte natural.

Suicide Samurai

Blew your lace
uh as you darn into
uh as you love me,poise you
lady our lakes are blushing by your hate!

I was yours and guilty
if you lift the jewelries
special time as you can be
too much of this parade

uuh… ooh… hey… ooh…

I was yours and not sure
you had done into
you got me into endorcy
your legs are ignorate

I was your intention
or a drop dead
wish you got me,on the river
that`s where lunch is,lunch is paid

uuh… ooh… uuh… ooh…

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