Al final siempre termino volviendo a mi amigo Maslow y a su famosa pirámide la cual, por fortuna, no fue construida empleando como mano de obra a esclavos. La Pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra: Una teoría sobre la motivación humana de 1943, que posteriormente amplió. Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide). Maslow consideró, en su momento, autorrealizados a un grupo de personajes históricos que estimaba cumplían dichos criterios: Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Eleanor Roosvelt, y William James, entre otros. Maslow dedujo de sus biografías, escritos y actividades una serie de cualidades similares…

Como acostumbra a decirse, todo lo que sube baja y, según parece, también puede afirmarse a día de hoy que todo el que sube baja. Lo que sucede es que no es lo mismo haber estado abajo siempre que bajar después de haber pasado en la cima de la montaña un buen puñado de años. Y eso, precisamente, es lo que está ocurriéndole a mucha gente ahora: que se había acostumbrado a vivir muy bien y, de repente, se encuentra en una situación bastante dramática. Y, como suele decir mi sabia madre, a lo bueno se acostumbra uno muy fácilmente mientras que harto distinto es acostumbrarse a lo malo o indeseado. Mi opinión es que el ser humano ha venido al mundo a pasarlo bien y no a sufrir, aunque ciertas dosis de padecimiento sean necesarias en nuestro largo camino de aprendizaje que es la vida al fin y al cabo. La cuestión es que, la mayor parte de los ciudadanos de este país, por desgracia, nos estamos convirtiendo en lo que yo he convenido en llamar ‘escaladores a la inversa’. La cuestión es que, años atrás, subimos más o menos rápidamente, hasta acomodarnos arriba y ahora rapelamos con urgencia. El problema es que algunos directamente de desploman desde todo lo alto y se rompen contra el suelo.

Si las necesidades de autoestima y autorrealización y logro se encuentran en la parte más alta de la pirámide mientras que las fisiológicas o más viscerales se encuentran abajo, ello viene a significar que, en momentos históricos como en el que nos hallamos, los humanos nos alejamos más de aquello que nos diferencia del resto de los animales para asemejarnos más a ellos, centrándonos en satisfacer o garantizar a toda costa necesidades básicas para nuestra subsistencia, con las consecuencias que ello conlleva y en las que prefiero no pensar ni ahondar. Me atrevería a decir que, una situación de crisis prolongada, nos vuelve un poco más salvajes y es capaz de sacar lo peor que llevamos dentro. O tal vez esto sea lo natural, volver a la base de vez en cuando y acordarnos de que, en el fondo, también somos animales con demasiados delirios de grandeza y que, por tanto, no podemos tratar de construir un mundo tan alejado de la naturaleza, tan artificial y tan soberbio, en el que lo artificial le robe terreno continuamente a lo natural, en el que nos olvidemos de los árboles para tener la vista puesta constantemente en los satélites.

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