Opino que un artículo acerca del Cabaret Voltaire debía estar a la altura del Cabaret Voltaire o tratar en la medida de lo posible de captar o reflejar el espíritu del mítico lugar. He leído numerosos artículos acerca del tema y siempre he echado en falta lo mismo: que la forma de los textos (de alguna manera) tratase de ponernos en sintonía con lo que el Cabaret Voltaire significó pero casi todos son artículos que se concentran en la transmisión más o menos profusa de datos históricos y fechas y nombres más o menos conocidos por todos. Por tanto, yo he partido de la premisa anteriormente expuesta: hablar del Cabaret empleando su propia lengua lo cual (ojo) no significa que no vaya a facilitar datos archiconocidos y concretos porque también me apetece hacerlo y porque creo que es de rigor hacerlo… Cuando escribes el nombre Cabaret Voltaire en Google se suceden los enlaces que hablan acerca del local que sirvió de sede a los dadaístas y los enlaces que hablan del grupo. Yo voy a hablar indistintamente y sin orden ni concierto de ambas cosas. Con respecto al local, copio y pego el siguiente artículo extraído de la Wikipedia: El Cabaret Voltaire fue fundado el 5 de febrero de 1916 por Hugo Ball en Zúrich como un cabaret con fines artísticos y políticos. Se encontraba en la planta superior de un teatro de cuyas serias exhibiciones se burlaban las obras interpretadas en el cabaret. En él normalmente se experimentaban nuevas tendencias artísticas. Fue aquí donde algunos piensan que se fundó el Movimiento Dadá. Además, los surrealistas, corriente que descendía directamente del dadaísmo, solían usarlo como lugar de encuentro. Una vez escribí un texto en el que unos cuervos negros sobrevolaban el mítico cabaret de Zúrich durante horas y horas como si se tratase de una premonición negra y ovípara. Escribía acerca de los cuervos que sobrevolaban el Cabaret Voltaire al mismo tiempo que escuchaba una canción del grupo Cabaret Voltaire titulada ‘Just Fascination’. El texto se quedó ahí olvidado como tantos otros y ahora lo he rescatado del ostracismo y le he pasado un poco la mopa para insertarlo en este artículo. Muchas veces los textos esperan ocupar su lugar en el mundo y existen a modo de piezas perdidas que, tarde o temprano, terminan encajando en algún sitio y entonces comienza a funcionar la maquinaria porque un texto es una maquinaria: un edificio construido con palabras dentro del cual también es posible habitar. Por tanto espero que este artículo sea, al menos metafóricamente hablando, [habitable] lo cual supongo que se traduciría en que es legible o más bien confortable y placenteramente legible. Con el paso del tiempo, el local se encontraba en mal estado, y en el invierno de 2002 un grupo de artistas autodenominado neo-Dadaistas, organizado por Mark Divo “okupó” el Cabaret Voltaire. Reclamaban que ese local era un símbolo para una nueva generación de artistas que se alineaban dentro de una corriente que trata de hacer renacer el movimiento Dadá. Durante un período de unos tres meses hubo una serie de interpretaciones, fiestas, tardes poéticas y proyecciones de cine. Entre los artistas que participaron estaban Ingo Giezendammer, Mikry Drei, Lennie Lee, Leumund Cult, Aiana Calugar y Dan Jones. La vivienda se decoró tanto por fuera como por dentro. Miles de zuriqueses participaron del experimento. El 2 de marzo de 2002 la policía expulsó a los «okupas», momento desde el que el edificio se convirtió en un museo en recuerdo de Dadá. Más tarde yo recibiría una información confidencial procedente de una fuente que no puedo revelar (en realidad sí la podría revelar pero queda mucho más profesional y más detectivesco decir que no puedo hacerlo). Me contaron que los cuervos que sobrevolaban el C.V. eran cazas desaparecidos durante la primera guerra mundial que habían caído bajo algún hechizo enemigo que los había convertido en pájaros negros (y básicamente empleo esta expresión para evitar repetir la palabra cuervo). Y desde entonces vagaban por el cielo suizo buscando la manera de volver a recuperar su forma primigenia. Porque, cuando se habla de la guerra, se suele hablar de las batallas más importantes y de las estrategias y de los generales pero no se acostumbra a aludir al uso de la magia negra y de todo tipo de armas esotéricas que, paralelamente al uso de las armas convencionales, se empleaban para acabar con el enemigo. Mi fuente me dijo algo que me inquietó mucho: “la guerra no la ganan los generales, la ganan los brujos”. Pues bien, los cuervos que sobrevolaban el cabaret eran cazas de combate, concretamente F2A BUFFALO: Este fue el primer caza diseñado para la US. NAVY, se desarrolló en 1936 y poseía un motor radial R-1820-34 de 940 HP, por lo que se juzgó inadecuado para el servicio embarcado, por sus malas prestaciones la mayoría fue cedido a Finlandia a comienzos de 1940. Posteriormente se desarrolló el modelo F2A-E con armas más potentes y mayor blindaje, lo que degradó aún más las prestaciones del aparato. Los pocos Buffalos que combatieron contra los Ceros japoneses cayeron como moscas entre 1940 y 1941, luego fueron reemplazados por los F-4 Wildcats. El Buffalo tenía una velocidad máxima de 321 millas por hora  y un alcance de 770 millas. Pues bien cuando se rompiera el hechizo y los cazas dejaran de ser cuervos inofensivos para voler a ser feroces cazas (aunque eso sí, un poco desfasados desde el punto de vista técnico) destruirían sin piedad la ciudad. Cabaret Voltaire fue un grupo musical británico procedente de Sheffield, Inglaterra. Inicialmente formado por Stephen Mallinder, Richard H. Kirk y Chris Watson, el grupo tomó su nombre del Cabaret Voltaire, esto es del club de Zürich, Suiza, que fue el epicentro de los inicios del movimiento Dadaísmo y al que hemos dedicado los renglones anteriores. Sus primeras actuaciones estuvieron influenciadas por el dadaísmo, pero más tarde Cabaret Voltaire se convirtió en uno de los grupos más prolíficos e importantes que fusionaron el Pop con el Dance, el Techno, el House Dub y la música experimental. Los pájaros cantan y está más que demostrado el influjo que la música ejerce sobre su comportamiento. Cabaret Voltaire es el grupo favorito de los cuervos. Aún no estamos seguros si también lo será de los cazas. La nueva gran guerra comenzará en Zúrich y, desde allí, se extenderá inevitablemente al resto del planeta, como si fuese un cáncer incurable. Cualquier guerra es un cáncer pero no toda guerra es un cáncer terminal para el que la ciencia política no pueda encontrar solución. La nueva gran guerra aniquilará los cimientos del mundo y será como una gran broma, como una broma macabra: como una performance dadaísta en la que todos dispararán contra todos y habrá apuñalamientos masivos y los vivos copularán con los cadáveres y finalmente el mundo será tomado por los cuervos. A modo de conclusión: Me llevo bien con los relojes y siempre he entendido por qué a todos los relojes del mundo les gustaría vivir en Suiza.

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